CONVIÉRTE EN CASERO
PARTE 1

No hay duda que en los últimos años, convertirse en casero se ha convertido en algo muy atractivo, ser rentista alberga muchas ventajas.

Los ingresos mensuales, el potencial de la apreciación en el tiempo del inmueble y algunas ventajas fiscales son catalizadoras de la demanda de propiedades destinadas a la inversión en el marco de un mercado que ofrece alternativas de inversión limitadas.

Sin embargo, ser arrendatario tiene, además, obligaciones y responsabilidades que, si bien muchas son delegables, hay que conocerlas y ser consecuente.

Veamos si estás preparado para ello.

Obligaciones y responsabilidades del arrendador

Ser casero no es tan simple como cobrar la renta. Es importante tener en consideración el tiempo, las obligaciones y la responsabilidad que eso conlleva antes de tomar la decisión de convertirse en arrendador.    

El arrendador

Obligaciones financieras:

Como es evidente, serás responsable del pago mensual del préstamo hipotecario, tanto si la propiedad está vacante como si tu inquilino no ha pagado ese mes. Eso también es aplicable a los impuestos que graba tu propiedad y a las cuotas de comunidad.

Obligaciones legales:

Como casero, eres propietario de un negocio, y deberás de entender y seguir las leyes, normas y regulaciones que pertenezcan al marco del alquiler. Tú eres legalmente responsable de cumplir con todas las leyes estatales, regionales y locales aún y si no las entiendes. (Ignorar que existen tampoco no es excusa).

 

“IGNORAR QUE EXISTE UNA LEY NO NOS EXIME DE CUMPLIRLA”

Disponibilidad:

Si tu inquilino te llama a las 4 de la mañana porque el lavabo se ha inundado, deberás de estar disponible para gestionar la emergencia. Si no estás disponible, debes de designar a alguien que si lo esté.

Como arrendador, se te pide mantener la vivienda segura y habitable para tus inquilinos. Para mantener la vivienda debes, al menos, hacer lo siguiente:

 

  • Mantener todas las áreas comunes como pasillos y escaleras limpias y seguras.
  • Asegurarte que los elementos estructurales (suelos, paredes, techos, escaleras) seguros e intactos.
  • Asegurar que la instalación eléctrica, la fontanería, calefacción, sistemas de ventilación y aire acondicionado, así como elementos sanitarios están en correcto estado de funcionamiento y acorde con la normativa vigente.
  • Asegurar que los inquilinos tienen acceso a agua corriente y agua caliente.
  • Verificar que no haya plagas o otras condiciones que amenacen la salud de las personas.

Si los puntos arriba expuestos no han mermado tus ganas de convertirte en casero, has llegado al lugar correcto, echa un vistazo a las oportunidades de inversión del mercado de INVIERTIS.

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